Crónica de la quinta jornada del Concurso de Murgas

La fase preliminar llegó anoche a su fin. La jornada de ayer era, a priori, la que contenía más murgas de las que pasarían a semifinales. Comenzaba con una espectacular puesta en escena, a cargo de la murga Titirimundi. El año pasado no pasaron a semifinales, y eso nos dejó a todos con un mal sabor de boca. Este año pintaba la cosa diferente. Enfundados en un traje que representaba a Don Alfredo, un viejo cascarrabias, interpretan a la perfección este papel con las primeras notas en la presentación. Pero lo mejor estaba por llegar. Tras la visión negativa de este viejo, salían de su interior los murgueros de Titirimundi para, con sus espectaculares voces, interpretar la otra cara de la vida, y llenar la actuación de positivismo, todo ello acompañado también del cambio de decorado, pasando de la noche al día. Dos buenos pasodobles, usando el mismo estilo de la presentación, con una dura crítica a las polémicas declaraciones del alcalde Miguel Celdrán sobre los palomos cojos. Para cantar el popurrí, van cantando a las noticias que aparecen en un periódico gigante, que los figurantes van hojeando. Culminaron su actuación con una despedida espectacular, muy bien entonada, dejando un buenísimo sabor de boca a los asistentes al concurso.

En segundo lugar actuaron los chicos de la murga Pa 4 días. Al subirse el telón se suceden ya las primeras carcajadas, gracias a la espectacularidad de su decorado. Disfrazados de feriantes, el escenario lo llenaron de lucecitas de feria, y hasta tenían un coche de choque (o chocante, que es más de aquí) de verdad. La presentación se vio deslucida por un fallo técnico de sonido, escuchándose muy alta la audición, y tapando completamente las voces. Lo mejor, sin duda, fue su popurrí, con dos momentazos, la carrera de camellos, y la expectación frente a los fuegos artificiales, que hicieron que todo el teatro estallase en carcajadas. Sin embargo, estuvieron flojos en voces, y en pasodobles y cuplés. Me quedé con la sensación de que, con esa idea, se podría haber hecho una actuación memorable, pero no lo supieron aprovechar del todo.

Los Mirinda actuaron en tercer lugar, con una actuación bastante más floja de lo que muchos esperábamos. Disfrazados como el genio de Aladdin, la película de Disney, introdujeron dos personajes más, Yasmine e Isabel Gemio. Muy críticos en sus pasodobles, en el primero ponían en tela de juicio el que murgas de fuera canten a Badajoz, y en el segundo, bastante ingenioso, les cantaban a los aficionados que dejan las butacas vacías tras actuar sus murgas preferidas. Aunque su popurrí tuvo buenos momentos, fue quizá algo aburrido, y posiblemente lo más flojo de su actuación. Destacar también otro genio que tenían como figurante, Eugenio el humorista.

Tras el descanso actuaban tres murgas de final. La murga Ese es el espíritu, con una genial ocurrencia, aparecían como iconos de escritorio de Windows en el monitor de un ordenador. Geniales sus letras, muy metidas en el tipo. Describir esta actuación es sumamente complicado, por ser demasiado visual. Todo lleno de movimientos geniales: el cursor moviéndose por todo el escritorio, haciendo click en iconos, los muñequitos de Messenger interpretando los movimientos de giro, etc. En los pasodobles, se quedaban “pillados”, y lo solucionaban como hacemos todos, Control-Alt-Suprimir. La gente no podía parar de reír. Entre sus pasodobles, uno dedicado al Club Deportivo Badajoz, y entre sus cuplés, uno a la modernización de la ciudad. Llamó también la atención el popurrí, en el que el cursor iba cambiando de canción en el reproductor de música Winamp. Cantaron una genial despedida, y dejaron a todo el teatro sorprendido y con la boca abierta, cerrando una de las mejores actuaciones que hemos visto sobre las tablas del López de Ayala.

En quinto lugar actuaba una de las murgas más esperadas, los Water Closet. Cuando todo pintaba a que irían de raperos, aparecieron disfrazados de Rappel, con brillantes trajes, y bolas de adivino. Uno de sus pasodobles lo dedicaron al movimiento del 15M. Mejor aún en sus cuplés y estribillo, de los mejores del carnaval de este año, y que lograron hacer que todo el teatro se deshiciese en aplausos. El popurrí también tuvo muchos momentos buenos y graciosos, aunque dejó la sensación de que podrían haber dado más (seguramente, porque se habrían guardado bastantes sorpresas para las semifinales). Terminaron con una espectacular despedida, con dedicación a Pablo Julio. Una buena actuación que, sin embargo, no convenció del todo al público por esperar más, tras la que firmaron el año pasado.

Terminó la noche con el plato fuerte. Los niños aparecían interpretando el papel de unos de padres en paro cuidando a sus hijos (mientras sus mujeres trabajan), éstos montados en sus cochecitos. Visualmente fueron espectaculares, y en sus letras más. Llamó la atención la fuerza y la espectacularidad con la que desarrollaron su actuación, repleta de tics graciosos, tuvieron a todo el público entregado de principio a fin. Tuvieron un buen punto con el gag al baño de Pablito. Durante el popurrí van narrando situaciones que les van pasando, teniendo un momento memorable cuando enumeran todas las cosas de que se tienen que acordar y, de repente, se dan cuenta de que se han olvidado de los pantalones, apareciendo en calzoncillos, lo que a todos dejó estupefactos, por no darnos cuenta del momento en que se los quitaron. Entonaron como nunca, y entretuvieron como siempre, firmando una de sus mejores actuaciones desde que pisan el teatro en este concurso. Tiene mayor valor aún que esto haya ocurrido poco después de que Chiqui, letrista y alma de la murga, haya sufrido un varapalo personal. Esta murga, año tras año, demuestra estar a un altísimo nivel, que envidiarían muchas chirigotas del carnaval gaditano.

José A. Casablanca.

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