Problemática del Carnaval de Badajoz y mejoras propuestas por RdS

Ya han pasado los días de desenfreno que, año tras año, los badajocenses esperamos con ilusión tras meses de trabajo. Ahora que ya todo ha terminado, y haciendo gala de la Cuaresma que desde hoy nos envuelve, sirviendo como tiempo de reflexión, se hace necesario echar la vista atrás, ver los errores cometidos durante este carnaval, y poner todos los medios de nuestra parte para evitar que vuelvan a producirse en futuras ediciones. A partir de este artículo, y en otros más que iré escribiendo poco a poco, trataré de enumerar toda la problemática observada desde este medio, así como las soluciones que proponemos, de cara a ayudar a quienes competa a mejorar la organización de nuestra fiesta más grande, y de darle calidad a la misma.
1. CONCURSO DE MURGAS
1.1. Venta de entradas
A nadie se le escapa que el mismo está lleno de irregularidades que, lejos de irse limando año a año, se agravan ante la pasividad de la organización. Para empezar, el modelo de venta de entradas es caduco. La gente se agolpa acampando literalmente durante días hasta que abre la taquilla, lo que imposibilita que cualquiera tenga acceso a estas entradas. Las únicas soluciones propuestas hasta ahora han dado desigual resultado. Por un lado, la renuncia por parte de las murgas a un gran número de las entradas que se les reservaban ha tenido efecto positivo, ya que muchas más personas han podido adquirirlas en taquilla. Sin embargo, la única solución propuesta por la organización, la de emplazar la venta en la Plaza de Toros, ha sido un remedio para quitar campamentos de un lugar tan visible como el teatro López de Ayala y sus inmediaciones.
Las soluciones son muchas, y algunas, como la venta por internet, son reclamadas constantemente por los ciudadanos. En primer lugar, el concurso debería ser transparente, por lo que se deberían publicar el número de localidades que tiene el teatro, cuáles de ellas no están disponibles (y por qué motivos), cuáles se reserva la organización (y a quién las destinan), cuales son para las murgas y cuáles quedan a libres para su venta en taquilla.
Se deberían reservar un porcentaje de las entradas para la venta por internet, y el resto, para su venta en taquilla, de forma que quien no esté en la ciudad el día de la venta, o quien por motivos laborales o de otra índole no pueda acudir a la taquilla, pueda acceder a las mismas. La venta por internet, evidentemente, conlleva un sobrecoste, que repercutiría en el comprador. Además, no es necesario disponer de una plataforma propia para la venta, ya que páginas webs como ServiCaixa, Ticketmaster o Entradas.com ofrecen ese servicio.
Las taquillas deberían abrir a primerísima hora de la mañana, si puede ser a las 8, mejor que a las 9. Así se evita que quienes llevan horas haciendo cola, incluso pasando la noche, tengan que seguir durante el resto del día siguiente. Una vez que la taquilla abre, y mientras haya gente en la cola y entradas disponibles, no debería
cerrar, pues supone una desconsideración hacia los aficionados al concurso, y es motivo de altercados en no pocas ocasiones.
Otra solución posible pasa por anunciar la hora y lugar de la venta con poca antelación, de manera que sea imposible que la gente se agolpe por más de dos o tres horas ante una taquilla.
Es habitual que los aficionados, tras ver a su murga preferida, abandonen el teatro. Entendemos que el concurso se desarrolla casi siempre en días laborables, y que a partir de ciertas horas, la gente está cansada. Además, muchas murgas y sus aficionados y/o familiares acuden desde otras localidades. Sin embargo, la existencia de butacas vacías supone una falta grave de consideración hacia quienes han hecho cola durante mucho tiempo para ver a el concurso, así como a los murgueros que tan duramente trabajan todo el año para mostrar al público su actuación.
Es conocido por todos, aunque no de manera oficial, el que determinadas murgas disponen de un mayor número de localidades que las demás. La transparencia y honestidad a la hora de vender entradas es necesaria, y debería ser norma fundamental de la organización.
Por último, el precio de las entradas es realmente bajo, sobre todo en preliminares y semifinales. Una entrada a 4 € en anfiteatro, o de 7 € en patio de butacas, es una cantidad lo suficientemente baja como para que quien compra la entrada, la vea amortizada con poco. Si cuestan más caras, quienes las compren las aprovecharán más, viendo más agrupaciones y apreciando el coste que realmente tiene organizar un evento de esta índole. Además, el precio de las entradas no ha cambiado en años, a pesar de que sí lo ha hecho la calidad del concurso, y a pasos agigantados. Es evidente que, si queremos seguir creciendo, ello conlleva un sobrecoste económico, y la subida de precios en la venta de entradas puede ayudarnos a mejorar progresivamente.
Redacción: @JACasablanca

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