Y un año más, la cola

Esto ya es una tradición, como lo es San Pancracio, el entierro de la sardina o ir a La Buhardilla tras cada sesión de concurso de murgas. Y es que, por desgracia, el Ayuntamiento aún no ha sido capaz de dar una solución eficaz a la venta de entradas para el concurso de murgas.

Año tras año, teniendo en cuenta el limitado número de entradas que se ponen a la venta, los aficionados al concurso han ido adelantando la hora de hacer cola para evitar, seguramente, alguna situación vivida por todos en la que, tras horas y horas aguantando el frío más atroz y todas las inclemencias del tiempo, han visto como colgaban el cartel de “no hay billetes” en su cara.

Hasta ahora, la única “solución” que se le ha ocurrido al Ayuntamiento es desplazar a la gente que quiere hacer cola a un lugar menos visible, a la Plaza de Toros. Eso ha dado pie a dos hechos ligados entre sí: mayores inconvenientes climatológicos -en la plaza de toros no hay apenas edificios que tapen el aire- y un mayor espacio para montar “tenderetes”.

Carpas formando la cola en la mañana del miércoles

Quienes tenéis costumbre de acudir a la plaza de toros estos días, bien porque hacéis cola, bien porque vais a visitar a los que la están haciendo, o simplemente por curiosidad, veréis como cada año se montan “chiringuitos” más preparados para pasar, no la noche, sino la semana entera si hiciese falta. Eso no quita para que las condiciones sigan siendo lamentables. El frío de febrero, y las posibles lluvias, son algo que no puede desconectarse y conectarse al antojo de uno.

Y en esas estamos. Tras un par de días haciendo cola a las puertas de la taquilla, el destino ha querido que, justo en el momento en que los grupos comienzan a desmontar las carpas y toldos, se ponga a llover a cántaros. Una desagradable ducha mañanera que, seguramente, traerá más de un resfriado, y esto es inevitable por muy impermeable que sea la lona que has llevado, o por poco tiempo que hayas pasado allí.

Entiendo que no se pueden poner a la venta por Internet las entradas del concurso de un día para otro. No entiendo tanto que, con la de años que lleva esta demanda, y existiendo plataformas como Ticket Master, Entradas.com y similares, no se haya hecho aún. Seguir vendiendo las entradas en la cola es destinarlas a un público muy selecto, ya que a partir de determinada edad, la gente tiene mejores cosas que hacer que pasar una o dos noches a la intemperie, como por ejemplo, trabajar.

También entiendo a la gente que le gusta hacer cola. Quienes lo hemos vivido, sabemos que no es el hecho de estar allí o de comprar unas entradas. Ese es el fin, pero el medio también cuenta. La cola se convierte en un acto de convivencia y cultura carnavalera, en la que murgueros y aficionados conviven, guitarras de por medio, dando rienda suelta a la imaginación y, por supuesto, a futuros repertorios. De hecho, más de una murga ha salido de la cola de las entradas.

Por tanto, como solución se me ocurren dos. La primera, que haya un porcentaje de entradas que se vendan por Internet. La segunda, que quienes vayan a hacer cola, lo hagan en un lugar mejor habilitado para ello. No será por falta de espacios. Por ejemplo, en las instalaciones de Feria Badajoz (IFEBA), evitando así, como poco, el frío y la lluvia.

Esperemos que se vaya tomando nota.

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Autor:

José Antonio Casablanca.

Carnavalero desde pequeñito, tras mi paso por la desaparecida comparsa “Los del Rivillas”, y después de años disfrutando el carnaval de múltiples maneras, recalé en el grupo menor “Los Chirigallos”, donde los jolgorios constantes, la hiperactividad de sus miembros, las peleas de pelucas y, por qué no decirlo, el cariño de “Las ChimiXurris” llenaron una parte importante de mi vacío carnavalero.
Pero como nunca es suficiente, un día, y tras la misma conversación repetida año a año en la cola del López de Ayala, Antonio y yo decidimos poner en marcha Recortes de Serpentina. Desde entonces, las ganas y la ilusión han ido en aumento, intentando mostrar una visión del Carnaval de Badajoz diferente, a pie de calle, buscando siempre el lado bueno de la fiesta más grande que conocemos.
Enamorado de la vida, del Club Deportivo Badajoz, de la Semana Santa pacense, de romerías, jornadas de campo y mañanas de pesca, de las fiestas y verbenas, de las cañas y vinitos en buena compañía, de Badajoz, sus monumentos, su historia, sus callejuelas, sus desayunos y sus puestas de sol, de la fotografía, del carnaval y de una chimixurri.

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y en Twitter: @JACasablanca

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