Recortes de Serpentina: Nueva etapa

Recortes de Serpentina: Nueva etapa

Ha llegado el momento de dar comienzo a una nueva etapa de mi vida carnavalera, dejando mi participación activa en Recortes de Serpentina durante el concurso de murgas y probando dentro de una.

Desde que Antonio y yo fundásemos Recortes de Serpentina hace ya más de ocho años, hemos trabajado duro y de forma desinteresada por crear un blog dedicado al carnaval en el que tuviese cabida toda la fiesta, no sólo las murgas, trabajando durante todo el año con un único objetivo claro: aportar nuestro granito de arena para hacer más grande el Carnaval de Badajoz.

Desde entonces, año tras año hemos ido incorporando cambios y mejoras, como la calidad en las fotos adquiriendo nuevos equipos para ello, mejoras en los contenidos, artículos de colaboradores, entrevistas, el ranking de puntuaciones, publicando los puntos los días de pase de ronda antes que los del jurado para ver si coincidíamos, mejoras en las crónicas,… todo para intentar llegar cada vez a más gente mostrando nuestra visión del Carnaval.

Han sido muchas horas de trabajo para la web, dando como fruto más de 5.000 lecturas por artículo, y más de 20.000 visitas diarias en época de carnavales, superando incluso las 50.000 en algunos días durante el concurso de murgas, y sin querer sacar rédito económico por ello, renunciando a cualquier tipo de publicidad en la página, todo por hacerla más accesible para nuestros lectores.

A pesar de que muchos aún seguirán pensando que lo hacemos para entrar gratis al concurso de murgas, han sido muchos los sacrificios que hemos hecho para seguir tantos años al pie del cañón, años en los que estando viviendo en Cáceres, dormía 3 horas diarias durante dos semanas para informar sobre el concurso de murgas, dinero gastado en alojamiento web y gasoil, horas de edición de fotografía, tanto del concurso de murgas como del desfile de comparsas, asistencia a todos los eventos que hemos podido, aunque ello implicase ir solo muchas veces,… una labor que no se ve, pero que ahí está.

Una de las claves de nuestro éxito (si es que éste ha existido) ha sido, sin duda, la forma de escribir las crónicas, sin denostar a nadie, sin que nadie se sienta ofendido, intentando sacar lo positivo de cada murga, aunque corrigiendo determinados aspectos que creía mejorables. Y como nunca llueve a gusto de todos, algunos me pedían más caña y menos tibieza, pero siempre hemos intentado ser respetuosos por el bien de la fiesta.

Cuando escribo siempre intento ser imparcial. Muchos no lo creerán, pero es así. Basta con preguntar a mis familiares y amigos en murgas, o leer las crónicas que hago de todos, y no sólo las de uno mismo, para darse cuenta de ello. No obstante, tengo que reconocer que mis crónicas sobre Al-Maridi y, especialmente Las Chimixurris, suelen ser mejores que las del resto, pero esto no se debe a la amistad, sino a que por norma general los he visto en los ensayos, me sé las actuaciones, y puedo escribir más y mejor de las mismas.

Por ello, me pareció injusta la actitud de determinados murgueros el pasado año hacia mi forma de ver el concurso, simplemente por no estar de acuerdo con una opinión personal, escrita en un blog también personal, que con mayor o menor difusión, jamás ha faltado el respeto a nadie, sino todo lo contrario.

No tengo ninguna necesidad de pasar por eso ni de justificar mi opinión a nadie. No necesito que nadie me de lecciones de carnaval por mucho que sepa más que yo, aunque las pueda agradecer en función del tono de la conversación, del mismo modo que yo no voy dando lecciones de ingeniería química o de gestión de residuos a nadie. No soy periodista, ni cobro por escribir, por lo que tampoco consiento que se me compare con la labor de estos profesionales, pues estamos en cosas diferentes.

Todo ello me llevó el año pasado a decidir abandonar las crónicas en Recortes de Serpentina, pues en el momento que esto deja de ser ocio, y se convierte en un trabajo, que no está remunerado, deja de tener sentido para mi. Entiendo que la labor que hacemos es buena, y lucharé porque lo siga siendo, pero ha llegado el momento de dar un paso atrás, y de dejar que otros con más ilusión afronten esta tarea.

Por ello, aprovecho estas líneas para explicar mi ausencia en las crónicas durante el próximo concurso, así como mostrar la ilusión por la nueva aventura que emprendo, dentro del mundo de las murgas, que me gustaría conocer más de lleno para seguir creciendo personalmente y aprendiendo.

De igual modo, entiendo que no tengo por qué dar explicaciones a nadie del camino que escojo y el por qué de ello, pero es cierto que tras haber estado en comparsa, artefacto, grupo menor, haber salido sin agrupación, haber ayudado en murga infantil y tener un blog carnavalero, la murga era la única faceta que me quedaba por descubrir de lleno, y aunque me atrae más la idea de murga callejera que participar en el concurso (que dicho sea de paso, uno termina hasta por cogerle tirria después de tantos años), lo que más me tira es compartir unos carnavales de manera diferente con amigos con los que comparto mucho más que carnavales el resto del año.

Por mi parte solo decir que espero que Recortes de Serpentina pueda seguir ofreciendo un servicio y unos contenidos de, al menos, la calidad ofrecida hasta ahora, así como desde estas líneas invitar a participar a todos aquellos que quieran. Nunca he estado cerrado a colaboraciones o participaciones, y no lo voy a estar tampoco de aquí en adelante.

No quiero que este artículo suene a reproche de ningún tipo, sino todo lo contrario, suponga el entierro del hacha de guerra que antaño pudiese enarbolar de manera que pueda disfrutar junto a todos vosotros de un carnaval de una forma un tanto diferente.

Termino avisando de que no me voy, y de que a pesar de no estar estos carnavales de forma activa, sí que intentaré que Recortes de Serpentina siga ofreciendo información y opinión coherente y asentada para lograr que nuestra fiesta más grande siga creciendo año tras año.

José A. Casablanca

Pacense, amante del carnaval en todas sus modalidades. Ingeniero químico de profesión, "chirigallo" de vocación y blanquinegro de corazón.

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