Comienza la cuenta atrás

Badajoz, 8 de enero de 2015, 11.52 horas.

Camino por las calles frías del centro mientras imagino cómo estará la ciudad en apenas un mes. Quizás será igual de fría en temperatura pero diferente en colores. Se palpitarán los nervios entre quienes construyen “todo esto”. Nervios por no llegar a tiempo, como de costumbre, faltan cuartetas en el popurrí, letras de última hora, cambios en la escenografía, lentejuelas de colores, retales de lo que en días será un disfraz, últimos ensayos para tamboradas, últimos retoques a ese baile que llenará de luz cada calle en el destile… Ellos no lo saben pero les imagino dentro de un mes. Imagino cómo será la música este año, cuánta gente nueva conoceré en la Buhardilla, cómo serán los ensayos de las murgas que nos brinden su invitación. Imagino esas noches en el López escuchando cada retal de la historia de nuestras vidas en un 2014 que no ha dejado indiferente a nadie.

La brisa fría de enero es la antesala de lo que febrero tiene preparado para nosotros. Quizás muchos no entendáis la importancia de febrero en el calendario, pero realmente, es un mes que si no existiera habría que inventarlo.

Puede sonar repetitivo el hecho de que los nervios nos invadan a muchos cuando llegan estas fechas, pero no es más que una realidad que queremos compartir con vosotros. Enero es el mes idóneo para bajar los excesos de la Navidad, pero además, es el anticipo  más esperado del año para quiénes lo vivimos de una manera diferente, con un estilo distinto y con una forma de ver la vida que no se entiende sin tambores y percusión, guitarras y turutas, y como decía un amigo nuestro que nos leerá desde el cielo, nuestro teatro de los sueños, el Teatro López de Ayala.

Cada mes de febrero es distinto aunque tenga un mismo nombre, no siempre nos encontramos con la misma gente ni actúan las mismas murgas en el Concurso, tampoco son iguales los disfraces que llenan de color las calles de Badajoz, ni las letras que invaden de lleno en cada rincón de nuestras casas. Los detalles de última hora, las noches antes acabando retales de un disfraz, los nervios por subir la primera vez a ese escenario mágico, los minutos antes entre bambalinas, colas para las entradas… Es algo inexplicable para quién no entiende el significado de la palabra Carnaval; quizás algo inentendible para quienes creen que somos unos locos sin remedio. Pero realmente, ¿qué es de la vida sin la locura? El futuro lo escribimos todos y cada uno de nosotros, para dar el pistoletazo de salida tan sólo me queda dar las gracias a Recortes de Serpentina por brindarme la posibilidad, un año más, de seguir contribuyendo a escribir este futuro juntos.

Comienza la cuenta atrás… 


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Autora del artículo:

María Núñez Rodríguez

Oliventina de corazón y pacense de adopción, en frontera con la “Raya”. Carnavalera por derecho, comparsera aficionada y murguera frustrada (por poco tiempo). En mis ratos libres soy Politóloga y estudiante de Marketing, soy de Olivenza, vivo entre España y Portugal, pero siempre pensando en Badajoz y su Carnaval. Si quieres pintarme una sonrisa en la cara, dame una guitarra, un pasodoble y le buscamos un compás, ¡ah! y haz que sea todo el año Carnaval.

Twitter: @MariaOlivenza

José A. Casablanca

Pacense, amante del carnaval en todas sus modalidades. Ingeniero químico de profesión, "chirigallo" de vocación y blanquinegro de corazón.

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